Los participantes son sorprendidos por una serie de experiencias inesperadas y puntuales, sin saber que están preparadas y controladas hasta el más mínimo detalle. Las vivencias están diseñadas para ser la “materia prima” adecuada para tratar conceptos organizacionales claves como: valores, habilidades, competencias, actitudes, etc...
Puede tratarse de experiencias sin previo aviso que permitan, a posteriori, reflexionar sobre un objetivo de desarrollo concreto. O se puede advertir a los participantes de que algo sucederá para que estén pendientes de lo que ocurra y así asegurarnos su atención para que reflexionen sobre lo vivido.
|